La fiebre amarilla se declaró en Cádiz en el verano de 1800 y los rápidos progresos de la enfermedad hicieron que ésta se propagara rápidamente. El germen de dicha enfermedad llegó a Cádiz a través de su puerto marítimo a bordo de la corbeta anglo-americana llamada Delfín, que había partido de La Habana 25 días antes y que fondeó en Cádiz el 6 de julio bajo el mando del capitán Guillermo Jaska, durante su travesía murieron varios de sus tripulantes.
A los pocos meses la propagación de la enfermedad ya había afectado a buena parte de Andalucía. Dentro de las primeras medidas adoptadas para evitar el contagio se publicaba que los correos públicos podían pasar libremente por las zonas afectadas pero en el caso de que su origen estuviese en alguna zona afectada por la epidemia se les detendría y una escolta los llevaría a un Lazareto para su desinfección. Sin embargo, estas iniciales medidas no tuvieron el efecto deseado y se verán agravadas en noviembre de 1800, ni tan siquiera los correos podrán pasar más allá de los cordones militares que impedían el acceso a las zonas infectadas, llegándose a ese punto los correos se mudarán y las cartas se entregarán sin valija.
Evidentemente la correspondencia española dirigida a Francia se verá inmediatamente afectada, entre las primeras medidas adoptadas por las autoridades francesas figura la creación de un cordón sanitario, al Piloto del puerto de Bayona se le ordena que impida toda comunicación con los buques que lleguen de Cádiz y Andalucía, y al Director del Oficio de Bayona, Madame Maillefert, de remojar con vinagre todas las cartas llegadas de Cádiz. El 6 de noviembre de 1800 el Prefecto de los Bajos Pirineos, el Sr. Guinebaud, toma la decisión de cesar de forma provisional cualquier comunicación llegada de España, y comunica a otros Prefectos de otros Departamentos postales la creación de un cordón sanitario.
Alarmantes noticias llegan de las zonas afectadas y el pánico se apodera de las Autoridades postales francesas que temen un contagio a través de la correspondencia, llegándose a proponer el pedir la pena de muerte para quien atraviese la frontera sin permiso. El 14 de diciembre, y motivado por las quejas de los comerciantes franceses, se permite el paso de correspondencia si esta no viene de Andalucía.
En una carta al Ministro del Interior, el Prefecto Guinebaud propone poner en estado de sitio a las ciudades fronterizas e incluso castigar con la muerte a cualquier persona que haya cruzado la frontera. El 14 de diciembre de 1800 motivado por las intensas protestas de los mercaderes de Bayona y la regresión de la epidemia, el Prefecto toma una nueva decisión aliviando la prohibición de la comunicación limitándola solamente a aquellas correspondencias que procedan de Andalucía, única región afectada. El 5 de marzo de 1801, después de cuatro meses de interrupción, la libertad de comunicación se restablece totalmente entre los Bajos Pirineos y España.
Circulada a porte debido acorde al Convenio Franco-Español de 15 de diciembre de 1660. Tarifa francesa de 1759 convertida a décimas desde el 23 de septiembre de 1800, porte manuscrito 8 décimas, tasa para la carta sencilla llegada de España a Burdeos. Correspondencia despachada y circulada hacia la frontera con Francia por Bayona un día antes del restablecimiento de las relaciones postales entre España y Francia, y que se vieron interrumpidas durante 4 meses, del 6-11-1800 al 5-3-1801, debido a un brote de fiebre amarilla surgido en Cádiz. Presenta las típicas manchas de haber sido desinfectada en la frontera rociándola con vinagre.
En diciembre de 1803 la fiebre amarilla ataca nuevamente a España, Barcelona y las grandes ciudades de las costas españolas: Málaga, Cartagena, Alicante y Cádiz. Los cordones sanitarios se vuelven a poner en su lugar y las comunicaciones se interrumpen de inmediato entre los dos países hasta que nuevamente son restauradas en abril de 1804.
El 18 de octubre de 1804 un nuevo brote de epidemia y su extensión imponen nuevamente la interrupción de las comunicaciones tanto terrestres como marítimas para hombres, animales y mercancías, y la se establece la purificación obligatoria de todas las correspondencias, esta nueva interrupción dura escasos 2 meses y medio y el 31 de diciembre de 1804 se restablecen las relaciones postales con normalidad entre Francia y España.

